¡Los estúpidos no cambian de opinión!
¡Los estúpidos no
cambian de opinión!
¿Realidad o
fantasía?
La estupidez se define,
desde su origen, como una virtud humana. En latín stúpeo, stupere, stúpui,
significa sentir estupor, quedar maravillado, pero he aquí, en muchos países e
idiomas, tiene una connotación en de los defectos.
Hoy
día la trabajamos desde los defectos y, por lo general, decimos que los
estúpidos, cuanto más estúpidos son, más bueno y virtuoso se creen, más nobles
e inteligentes se sienten. Este es un rasgo esencial del majadero, generando
por el descontento de sí mismos, de sus limitaciones y por lo que la impresión
que tienen de sí mismos es imaginaria. En el mundo de los alcornoques la
realidad no cobra valor, esto se “desconecta” de ella de manera activa,
reemplazándolo por sus propias creencias y actitudes. Por consecuencia, su
opinión es la única que cuenta, no se interesan por los datos precisos, por sus
diferentes niveles de abstracción, ni tampoco por las posibles perspectivas de
las demás personas.
Los
estúpidos suelen creerse en el centro del universo y una conversación es para
ellos en primer lugar una oportunidad para decir lo que piensan. El tema
primordial es el hablar de sí mismos, ya que no necesitan llevar a cabo una
investigación previa y son expertos en todas las materias.
La
mayoría de las personas estúpidas son esencial y sólidamente estúpidas; en
otras palabras, insisten con firmeza testarudez en causar daños o pérdidas a
otras personas sin obtener ninguna ganancia a cambio, (positivo o negativo).
Pero es más que eso, existen personas que, con sus inverosímiles acciones, no
solo causan daños a otros, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen
al género de los superestúpidos.
La
mayoría tenemos estúpidos en la vida y alguna vez hemos sido uno de ellos.
Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura está entre
nosotros y menos por qué hace lo que hace. En realidad, no existe explicación,
la persona en cuestión es estúpida.
Lo
lamentable es que estas criaturas influyen sobre otras personas con
intensidades muy diferentes. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios
limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles a más de un
individuo. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende
del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.
“La realidad no cuenta
para los estúpidos, solo su forma de ver las cosas lo que sienten o piensan”.



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