Mujer en tiempos de prohibición

 




La mujer en la historia es dadora de vida y formadora de hombres. En pleno 2021, volvemos a tiempos pasados donde la mujer es vista por un grupo muy sectario como hecha para las labores del hogar y la procreación dentro del ámbito matrimonial. Donde la violencia y el silencio impuesto a la mujer, es una voz callada en el mundo, donde los rostros se ocultan y la libertad se cuartea, cuando lo que se defiende no es una creencia religiosa, sino un ego masculino que genera poder y control de otro ser humano llamado mujer.

Tenemos una crisis mundial donde la mujer está sufriendo de prohibiciones tan vitales como el derecho a pensar y poder tomar sus propias decisiones de vida, donde el término talibán en algunos diccionarios digitales está distorsionado cuando lo describe como (buscador de conocimiento).

La mujer es un humano tan igual al hombre, donde tiene el derecho de pensar y elegir, tiene derecho a cuál sea su creencia, si desea tener su rostro cubierto o desea mostrarlo, si quiere leer un libro o escuchar música, las religiones deben ser más de corazón que de obligación. Hoy vemos a la mujer levantar la voz y las armas para defender su libertad y la de sus hijos, enfrentar a los radicales que con voz muy alta intentan censurar la voz de quien le dio vida.

“Una prohibición es el impedimento que existe de hacer, tocar o usar algo porque implica riesgos a la vida y la manipulación sin conocimiento puede provocar serios daños, o porque existe una ley que lo restringe.”

¿Cuándo leo la descripción de la palabra prohibición, me preguntó, pensar y tomar las decisiones sobre nuestro cuerpo atenta contra alguien más? Es cuando debemos pensar, que defiende el grupo talibán, que no sea más que su ego y la maximización de la MISOGINIA en el mundo libre, haciéndolo una cárcel donde ellos solo tienen la llave.

Existir en el mundo moderno nos hace reflexionar. ¿Solo los talibanes están haciendo esto? ¿Son los únicos que prohíben a las mujeres, son los únicos que les quitan el derecho a pensar y a tomar sus decisiones? Es lamentable tener que decir que no son los únicos. 

Las religiones, las leyes morales, hacen que la mujer pierda los derechos por los que lucho por décadas, nos inculcan devoción a un hombre sin tomar en cuenta que el hombre viene de una mujer que, si bien los hijos se hacen entre dos seres humanos, la mujer los alimenta y los forma para que sean seres humanos de bien.

Existen personas que siguen observando a la mujer como un vehículo que lleva nueve meses un ser vivo, con el objetivo de proteger una creencia religiosa, en lugar de darle el nombre que merece ego y miedo a compartir un derecho inigualado como libre albedrío que nos fue otorgado desde el nacimiento. Ese libre albedrío no nos permite identificar entre el bien o el mal en la vida. 

Nos tapan el rostro y lo que somos con pintura blanca porque no somos moralmente aceptadas según los radicales, nos quitan el derecho a ser libres, el nombre de una creencia.

“Mujer, alza tu voz, eres dueña de ti, nadie puede decirte cómo ser si así no lo quieres.”

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