El que espera, desespera.
El que espera, desespera. Son muchas las razones por las cuales una persona permanece sola por un largo tiempo, y no es sencillo predecir en qué momento encontrará su pareja ideal. Es posible que una experiencia sentimental difícil del pasado nos convierta en personas distantes, llevándonos a construir una coraza emocional que los demás pueden reconocer con facilidad.
Otra posibilidad es que nuestras expectativas acerca de la pareja sean tan altas que no encontremos a nadie que cumpla con todas ellas o, peor aún, que una autoestima baja nos lleve a pensar que nadie lo suficientemente bueno se fijará en nosotros.
Tener una relación de pareja implica compartir nuestro espacio de libertad e intimidad con otra persona para que ambos nos sintamos incluidos y tomados en cuenta. ¿Pero estamos listos para hacerlo? Debemos tener en cuenta que, en la medida en que nos acostumbramos a vivir solos, vamos acomodando el estilo de vida a nuestras propias necesidades y deseos, haciendo que sea cada vez más difícil ceder parte de nuestro territorio cuando llegue el momento de compartirlo.
Otra pregunta importante que debes hacerte es si eres la persona ideal que puede atraer a su vida a esa persona especial que estás esperando. Si la respuesta es no, prepárate para serlo. Nadie llega a nuestra vida por casualidad, todo encuentro es causal y si queremos cambiar el patrón de las personas que atraemos, tenemos que hacer algún cambio significativo en nuestra personalidad y comportamiento.
“Otra pregunta importante que debes hacerte es si eres la persona ideal que puede atraer a su vida a esa persona especial que estás esperando.” Si la respuesta es no, prepárate para serlo.
Nadie llega a nuestra vida por casualidad.
Cada noche morimos, cada mañana volvemos a nacer, cada día es una nueva vida (Edward Young).



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